Es un procedimiento en el que se busca retirar mediante medios físicos (raspado con lija o con aparatos eléctricos) las capas más superficiales de la piel en casos de manchas, cicatrices de acné o algunos tipos de arrugas.

En el postoperatorio, la zona manejada se recupera de manera similar a una quemadura superficial. Durante un período de 3 ó 4 meses como mínimo es indispensable una excelente protección frente a los rayos de sol.